



Medellín 15 de septiembre de 2010
“…en busca de una vida mejor,
en camino hacia otros parajes
donde el optimismo esté más fundado
y la racionalidad sea más plural,
y donde finalmente,
el conocimiento vuelva a ser una aventura encantada.”
Boaventura de Sousa Santos
Comunicado a la Opinión Pública en General
Nuevamente algunos ecos inconformes recorren los pasillos de la Universidad. Sus voces parecen hundirse entre la marea de normalidad y la masa homogénea que habita todos los días la llamada Alma Mater. La Madre Nutricia lentamente se ha ido constriñendo y al interior de sus pasillos la estandarización es el común denominador o la constante que anula la disidencia con el discurso de la masa en concordato.
El ethos de la Universidad es generar conocimientos en medio de una diversidad de ideas, que hacen de sus aulas territorios de debate, confrontación y crisis desde la palabra, aún más cuando ésta como institución se enmarca en la figura de lo público, es decir, cuando su funcionamiento depende de los recursos recaudados a la sociedad por los poderes públicos mediante los impuestos. Sin embargo, año tras año el espacio de lo público se reduce como resultado de la imposición del modelo ideológico neoliberal y, entonces, pequeñas medidas cierran de a poco el pensamiento libre y lo circunscriben al pensamiento único, el cual para nuestra época debe obedecer a la productividad y el consumismo, columnas de nuestra sociedad.
Una de estas medidas, más desde lo simbólico, es la actual Tarjeta de Identificación Personal (TIP). Ella misma no es el problema, de hecho muchos opinamos que como proceso de recarnetización es válido –no obstante, a destiempo y si tenemos en cuenta que hay mayores urgencias en qué dedicar los recursos universitarios-, sino lo que tras ella se ha implementado, y no es más que la reducción de lo público, el cierre de la Universidad y sus espacios colectivos a la ciudadanía en general, con la excusa superficial y ramplona de que al interior hay problemas de seguridad.
Esto no significa que no consideremos, como estudiantes comprometidos con la universidad pública, que el expendio de drogas dentro del campus a cargo de estructuras criminales es un grave problema. Pensamos y coincidimos con muchas instancias en que la universidad no es el albergue de jíbaros ni ladrones. Sin embargo, rechazamos que esta problemática de ciudad sea atendida de la misma manera que lo hacen en barrios -donde, vale la pena decirlo, no se ha dado solución al problema- implementando políticas represivas, propias de un país en el cual la guerra es la principal política de Estado y la “seguridad” su arma.
La universidad es la encargada de preparar “…a personas con altas calidades académicas y profesionales: individuos autónomos, conocedores de los principios éticos, responsables de sus actos… de libre ejercicio del juicio y de la crítica, de liderar el cambio social, comprometidos con el conocimiento y con la solución de los problemas regionales y nacionales, con visión universal”[1]. Sin embargo, cada vez que hacemos uso real de estos principios, la masa homogénea, la sociedad normalizante, convierte a la “minoría”, “esa que entorpece el funcionamiento de la Universidad, en grupúsculos de saboteadores, revoltosos y desocupados”. Nos preguntamos entonces, ¿es la Universidad un centro de ideas y pensamiento o una fábrica de entes que debe ser intervenida cuando la producción se paraliza? Y, por ende, ¿para solucionar los problemas que en ella se presentan la herramienta es la militarización de su entorno, así como la vida de quienes la habitamos?
Así pues...
Desde estas reflexiones y otras que serán puestas en papel con el transcurso de los días, pensamos que la TIP, como medida de seguridad solo ha generado restricciones a la población, por lo tanto se solicita frenar su exigencia al ingreso de la Universidad ya que esta es en esencia un espacio público.
Y es ahí donde la inconformidad y el disenso hacen su mayor voz. La universidad no sólo enseña desde sus espacios institucionales, las aulas no son el único lugar donde se genera conocimiento, en los pasillos, la biblioteca, las canchas y jardineras, entre conocidos y extraños se da espacio a la construcción de conocimientos en un intercambio intergeneracional -que nos disculparan la manera de decirlo- resulta mágico... Y es de esa forma, en plural, que se construye el conocimiento, sin homogenizaciones o libretos.
En un acto de filantropía, de amor, de hermandad, jóvenes universitarios comparten el poco o mucho conocimiento adquirido, con estudiantes de secundaria que encuentran en estos escenarios la oportunidad para superar los mediocres niveles formativos propios de las instituciones públicas de educación media.
Habitantes de la ciudad asisten a la biblioteca, a los cines clubes, a sus espacios de esparcimiento, a la librería, al museo o, simplemente, a recorrer la Universidad como patrimonio arquitectónico de la ciudad.
...Por esto...
Proponemos:
· Que la TIP se adecué como proceso de re-carnetización para los estudiantes y empleados de la Universidad y se eliminen las restriciones para la ciudadanía.
· La no instalación de sensores y torniquetes para ingresar a la Universidad.
· Concebir la Biblioteca como un espacio público bajo el manifiesto de la Unesco de 1994, donde hayan regulaciones, pero no discriminación o restricción.
· Que frente a la problemática del aeropuerto se haga una campaña de “Agitación de Conciencia” donde la argumentación sea el camino que busque trasformar las lógicas que genera el aeropuerto. Esta campaña sería liderada por las oficinas estudiantiles y el colectivo de Derechos Humanos, los recursos deberían ser destinados por la Administración, en compromiso con generar espacios que permitan la construcción de una democracia directa.
· Construir una mesa Interinstitucional y Observatorio de Derechos Humanos que aborde la vulneración de derechos civiles y políticos al interior de la Universidad, donde participen estudiantes, profesores, administrativos y ministerio público.
· Que frente a la situación de ventas ambulantes se cree y apoye una asociación de venteros estudiantiles, que vele por el respeto de los derechos laborales de los trabajadores y autoregule las ventas al interior de la Universidad.
Proyecto Oficina Estudiantil Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
Oficina de Asuntos Estudiantiles Facultad de Ciencia Política y Derecho.
Oficina Estudiantil Facultad de Ciencias Económicas.
Oficina Estudiantil Ingeniería.
Mesa Amplia Estudiantil Ciudadela Robledo.
Comité Patriótico Universitario.
Colectivos de la Minga Social.
Federación Universitaria Nacional-Comisiones.
Organización Colombiana de Estudiantes
Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios.
Acompaña.
Comité Universitario de Derechos Humanos Gustavo Marulanda.
Este hirió con una ráfaga de gases a un compa en la cabeza.
Parqueadero al frente del Bloque 18 de Ingeniería
CONGRESO DE LOS PUEBLOS
Propuesta de país para una vida digna
Hacia una agenda común legislativa y popular por un mandato de mandatos para los y las colombianas
Sesión de Instalación
8 – 12 de Octubre de 2010
Bogotá
El congreso de los Pueblos es un proceso de carácter social y popular que convoca todas aquellas dinámicas y procesos de pueblos, sectores y regiones que estén dispuestas a emprender una construcción legislativa común para mandatar el futuro y el presente de nuestro país, con una perspectiva latinoamericana y mundial.
En la Minga Social y Comunitaria venimos caminando la palabra, articulando y convocando las distintas maneras que el pueblo colombiano ha tenido para expresarse y organizarse como propuesta de mejor país. Reconociéndonos en esa apuesta como parte de 518 años de resistencia indígena y 200 años de lucha popular por un país donde quepamos todos y todas. Hoy llamamos a toda la sociedad colombiana a que nos hagamos presentes en la construcción del Congreso de los Pueblos para emprender la marcha comunitaria hacia la dignificación de la vida de nuestro país y nuestra gente.
Objetivos:
Buscamos evaluar y proyectar el camino andado en los procesos de articulación política y social durante las últimas dos décadas en nuestro país. Para ello nos proponemos:
1. Desarrollar las líneas temáticas que trazarán en adelante la motivación y construcción común del “El Plan de Vida Digna Nacional”.
2. Elaborar el marco de un “mandato de mandatos” que recoja los acumulados de distintos procesos regionales, sectoriales y de pueblos.
3. Construir y proponer una plataforma de movilización y acción para proyectar y asumir los próximos años de manera conjunta y con una apuesta estratégica frente al país.
4. Definir los criterios organizativos y metodológicos de la articulación social y política con todos los procesos que le apuesten a la construcción de propuesta de país.
5. Recoger y fortalecer una agenda internacional para avanzar en la integración de los pueblos.
Los ejes temáticos del Congreso de los Pueblos
La perspectiva del diálogo que proponemos, parte de las siguientes consideraciones:
- La profundidad de la crisis mundial que vivimos, expresa la crisis de la civilización occidental y, en consecuencia, la inviabilidad del capitalismo como modelo de vida
- La puesta en cuestión de toda la racionalidad que ha estructurado nuestros críticos sistemas sociales actuales
- La urgencia de un nuevo pensamiento y un nuevo ordenamiento que restablezca el equilibrio social y natural del planeta
- El paradigma de lo comunitario como visión-acción de un nuevo proyecto social: el Buen Vivir
- La negación sistemática de los poderes existentes a aceptar la necesidad de replantear el orden impuesto
- El sentido de la acción social en este momento histórico: de la exigencia de los derechos al ejercicio de los derechos, a la vida plena e integral.
El Congreso de los Pueblos debe permitirnos por lo tanto la puesta en marcha de un proyecto de país que ponga en todos los escenarios los ejes que consideramos fundamentales para una Colombia digna. Inicialmente, desde la Minga veníamos caminando en torno a cinco puntos que fueron fundamentales para hacer converger a muchos procesos sociales del país; el camino nos ha mostrado que es necesario incluir otras visiones y complementar esos puntos a la luz de una propuesta integral de país. Desde la perspectiva planteada hemos construido siete ejes temáticos que convoquen y sintonicen los acumulados de acción y pensamiento que los distintos procesos y organizaciones que nos comprometemos a tejer en Congreso de los Pueblos:
1. TIERRA, TERRITORIO Y SOBERANÍA: para dar cuenta de la construcción territorial y regional que como comunidades realizamos a diario, en una apuesta de autonomía y autodeterminación.
2. ECONOMÍA PARA LA VIDA Y CONTRA LA LEGISLACIÓN DEL DESPOJO: estamos enfrentando un modelo de producción en el cual el despojo y la desigualdad han sido la regla general. Proponemos dar cuenta de otra lógica económica posible, protagonizada por la gente.
3. CONSTRUYENDO PODER PARA EL BUEN VIVIR: la política y las dinámicas del poder entendidos como proceso y como medio para liberar las potencialidades de la vida social y natural que permita recuperar su integralidad y su armonía.
4. CULTURA, DIVERSIDAD Y ÉTICA DE LO COMÚN: dando cuenta de las múltiples maneras en las que construimos vida en común, pensándonos un país diverso.
5. VIDA, JUSTICIA Y CAMINOS PARA LA PAZ: es imposible construir un país para todos y todas sin hacer una apuesta por la paz y la justicia. La esencia del conflicto la constituye el desequilibrio social y natural que el modelo dominante ha producido, por tal razón, nuestro marco para pensar su superación no es coyuntural ni parcial, parte del carácter de la vida misma y la dimensión de sus relaciones.
6. VIOLACIÓN DE DERECHOS Y ACUERDOS INCUMPLIDOS: en todos estos siglos de camino, los acuerdos que hemos hecho con los gobiernos han sido traicionados, tergiversados, rotos e irrespetados; de la misma forma, nuestros derechos han sido sistemáticamente violados y desconocidos. Como un ejercicio de memoria que fortalezca y fundamente nuestra lucha, tenemos que dar cuenta de esta historia, de la manera como se han desconocido nuestros intereses.
7. INTEGRACIÓN DE LOS PUEBLOS Y GLOBALIZACIÓN DE LAS LUCHAS: Colombia no es nuestra frontera limitante. En América Latina y el mundo entero los pueblos vienen caminando otras visiones de mundo y de relacionamiento internacional posible que se corresponden con nuestras propias apuestas. Articularlas y proyectarlas en conjunto es nuestro reto.
Cómo llegamos a esta primera sesión del Congreso de los Pueblos:
- Desde la construcción de mandatos de pueblos, regiones, sectores y clases: hacer legislación para nuestro país requiere bases sólidas de propuesta, surgidas en la movilización, desde la experiencia de vida y lucha de los procesos. Al Congreso de los Pueblos hay que llevar los mandatos que tenemos, entendidos como acumulados de pensamiento y propuesta que son construidos de manera colectiva, tienen legitimidad social, destacan las contradicciones más importantes que afrontamos y que también desarrollen metodologías para su cumplimiento y seguimiento. Para ello necesitamos sistematizar nuestro pensamiento, nuestras palabras y recorridos de lucha (Planes de Vida, Planes de Equilibrio, Programas, Manifiestos, Plataformas, Pliegos, Conclusiones de Encuentros, Tulpas de Pensamiento, Propuestas e idearios políticos). Articulémoslos entorno a lo que nos MANDATAMOS como procesos.
- Al ritmo y en medio de movilización: El Congreso de los Pueblos surge en medio y gracias a la capacidad de movilización de la gente en torno a sus luchas. En este caso, además de la concentración en Bogotá, realizaremos una serie de actos a nivel regional que permitan que el país entero esté en Congreso de los Pueblos.